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Co-Inteligencia de Ethan Mollick: cuatro principios para usar la Inteligencia Artificial de forma responsable

Una invitación a la colaboración con la IA

Ethan Mollick, profesor en la Wharton School, se ha convertido en una de las voces más influyentes en el debate sobre la Inteligencia Artificial (IA). En su libro Co‑Inteligencia, no habla de futuros distópicos ni de promesas salvadoras, sino de algo práctico y urgente: cómo aprender a convivir con la inteligencia artificial en el trabajo y en lo cotidiano.

La obra gira en torno a cuatro principios simples, que funcionan como guía. Desde la perspectiva de la IA responsable, estos principios invitan a reflexionar sobre equidad, ética y sostenibilidad—temas relevantes en cualquier región donde la IA ya está transformando nuestras vidas.


1. Usar la inteligencia artificial en todo lo posible

Mollick recomienda experimentar con la IA en diversos contextos. Solo probándola podemos comprender sus capacidades y limitaciones.

Esto conecta con algo fundamental: la alfabetización digital ya no basta. Ahora necesitamos alfabetización en IA. Saber cómo funciona, cómo se comporta y qué esperar de ella es clave.

Una cuestión esencial es: ¿qué significa «usarla en todo lo posible» si muchos todavía tienen acceso limitado? Esta desigualdad amenaza con expandir la brecha digital en escuelas rurales, pymes o regiones menos conectadas.

Más en: ¿La IA generativa está limitando nuestra capacidad cognitiva? – Tecnología Responsable


2. Mantener al humano en el bucle

Aunque la IA pueda generar ideas o propuestas, el criterio final debe ser humano. Esta regla subraya que la tecnología no sustituye la responsabilidad humana.

En la práctica, significa usar la IA como co-ayuda, no como reemplazo. Puede apoyar en redacción, traducción o planificación, pero la decisión sobre valor y relevancia sigue siendo nuestra.

La pregunta es inevitable: ¿qué tipo de decisiones estamos dispuestos a delegar a la IA y cuáles deben permanecer solamente humanas?

Para profundizar: La ilusión de la explicación: ¿por qué confiamos en una IA que no entiende? – Tecnología Responsable


3. Tratar a la IA como una persona (sin olvidar que no lo es)

Mollick propone dar contexto y rol a la IA: pedirle que actúe como profesor, asesor o diseñador. Funciona: la interacción mejora cuando la dirigimos con claridad.

Pero esto plantea una cuestión crítica: ¿Qué cambia en nosotros cuando empezamos a relacionarnos con una máquina como si fuese alguien real?


4. Recordar que la IA de hoy es la peor que veremos

La cuarta regla nos recuerda que la tecnología evoluciona rápido. Lo que hoy sorprende, mañana será obsoleto.

Eso nos obliga a mantener una actitud abierta al cambio. Pero también nos alerta sobre el impacto ecológico: entrenar modelos de IA consume energía, agua y recursos.


Una lectura que abre posibilidades

Co-Inteligencia no busca dar soluciones definitivas, sino ofrecer una brújula para empezar a construir una relación consciente con la IA. Sus cuatro principios son simples, pero permiten orientarnos en un terreno aún inestable.

Lo más valioso es que no habla solo de lo que la IA podría ser, sino de cómo ya podemos integrarla en lo cotidiano. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo garantizamos un acceso más equitativo? ¿Cómo mantenemos nuestra autonomía? ¿Cómo usamos la IA para potenciar lo humano, sin reemplazarlo?


Mollick nos recuerda que la clave no está en declaraciones pomposas, sino en prácticas conscientes: usar la IA, mantener el control humano, interactuar con claridad y aceptar la evolución constante.

Son principios simples que abren preguntas profundas. Porque al final, el desafío no es solo una IA más poderosa, sino si podemos usarla de manera responsable, ética y sostenible.


Y tú, ¿Qué principio de Mollick te parece más útil en tu día a día? ¿Eres de quienes ya experimentan con la IA sin reservas, o prefieres mantener una distancia reflexiva?

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